Rafa Burgos (Alicante, 1971) ha trabajado durante quince años en
varios medios impresos, desempeñando diferentes cargos. Comenzó su
carrera profesional en 1997 como colaborador y crítico de cine en el
diario local La Prensa, y más tarde trabajó para El Periódico de Alicante como editor y para Las Provincias, también como crítico de cine. Los nueve años siguientes los pasó en el periódico El Mundo,
donde trabajó como columnista y redactor en las secciones Sociedad y
Cultura. En 2012, decidió centrarse en otros proyectos personales y
desde entonces, ha rodado un documental sobre el boxeador ilicitano Kiko
Martínez, ha coescrito el libro 'La feria abandonada', junto a Pablo
Auladell y Julián López Medina, y escribe asiduamente en su blog, 'El
faro del impostor'.
¿Cómo nació su pasión por el cine como espectador?
Siempre hay alguien que empieza a llevarte al cine y en mi caso fue mi
primo, que se aprovechaba de que iba yo para que mis padres le pagaran
la entrada. Eso fue en los ochenta, y a partir de ahí fui viendo
películas como 'Indiana Jones', 'El imperio contraataca', etc. Todo eso
iba calando y cada vez me gustaba más el cine porque podía ver cosas que
no tenía en la vida real, podía vivir aventuras, vivir otras vidas...
Otra cosa que me gusta mucho es la sala oscura: se apagan las luces, te
quedas "solo" dentro de la sala, sentado en tu butaca, con una pantalla
enorme en la que te puedes perder y no tienes que hacer nada, solo
recibir lo que te están contando. Luego está el sonido del proyector,
que me sigue emocionando, aunque antes se oía mucho más.
¿En qué momento se dio cuenta de que quería dedicarse a escribir sobre ello?
Al principio quería hacer cine, pero cuando era joven aquello era
todavía muy caro. Entonces, poco a poco me fui dando cuenta de que lo
que quería era ganarme la vida escribiendo. Una cosa llevó a la otra y
entré en un periódico, primero como colaborador de cultura. Al mes o así
me preguntaron si me gustaba el cine, a lo que respondí: "No os habéis
leído mi currículum, ¿verdad?". En ese momento empecé a trabajar como
crítico y estuve así tres años seguidos, y luego un año más en otro
periódico.
Ha dicho que inicialmente quería dedicarse al cine, pero lo cierto es
que ya ha hecho sus pinitos como director rodando un documental sobre
el boxeador Kiko Martínez, ¿no es así?
Sí, estamos montándolo. También rodé un corto, pero ni se ha visto ni se
va a ver en ningún lado porque no quiero que la gente caiga como
moscas, es horroroso. Pero sí, empecé a moverme en ese entorno durante
una época, y la idea del documental me permitió mezclar las dos cosas
que me apasionan en la vida: el cine y el periodismo como profesión.
¿Piensa que los críticos, en general, están bien vistos o que hay cierta animadversión hacia ellos?
Yo creo que hay más animadversión desde la propia industria. La gente en
realidad los consulta. Lo que puede pasar, y pasa mucho, es que
encuentres un crítico que te guste o uno que no te guste. Si encuentras
uno con el que no estás de acuerdo, ya sabes que no vas a ver las
películas que a él le gusten, y al revés. Yo no creo que el espectador
tenga animadversión hacia los críticos, simplemente los usa o no los
usa, los lee o no los lee y les hace caso o no les hace caso. Creo que
el crítico de cine, como en todos los ámbitos, solo recibe odios de
aquellos a quienes critica.
¿Hay algún crítico al que siga o al que le guste especialmente leer?
Últimamente me gusta ir "virgen" a las películas, saber poco de ellas.
Generalmente sí sé quién las dirige y quiénes las protagonizan, pero
trato de quedarme como mucho con una mínima sinopsis. Eso me ha pasado
recientemente con 'Déjame entrar'. Solo sabía que era de vampiros y
claro, cuando vi lo que vi, me quedé alucinado. Si hubiera sabido más de
ella, a lo mejor habría esperado algo más, pero como la vi sin apenas
saber nada, me deslumbró. Por eso procuro saber poco, prefiero leer
críticas a posteriori. Lo que sí leo son muchas entrevistas y crónicas
de todo lo que rodea al cine.
En cuanto a los críticos, el primero que me gustó mucho fue Ángel Fernández Santos, de El País,
que en mi opinión sigue siendo el crítico de cine que mejor ha escrito
en este país. También tengo gustos parecidos con Carlos Boyero, cosa que
me da miedo porque claro, Boyero es quien es y pienso: "¿Cómo es
posible que le guste esta película? No le gusta a nadie más que a él y a
mí". Espero no acabar como él.
¿Existe un modelo de crítica ideal o es algo totalmente libre y subjetivo?
Por supuesto que es libre, aunque sí creo que debería haber ciertas
recomendaciones a la hora de hacer una crítica. A mí las que más me
gustan son las que hablan un poco del argumento, de las implicaciones
éticas o morales y de la parte técnica, sin profundizar demasiado, pero
sí destacando algunos detalles para que el lector vea que el crítico
controla las dos partes: lo que se está contando y cómo se está
contando. Creo que la unión de las dos cosas es lo que da más peso a una
crítica.
Hay algunos críticos que cuentan con una auténtica legión de
seguidores. ¿Hasta qué punto un crítico puede tener poder de influencia
sobre los espectadores?
Puede tenerlo, sin duda. Hay críticos, como el propio Boyero, que si
dicen que una película es una mierda, habrá gente que vaya a verla y
gente que no. Además, me consta que históricamente ha habido casos de
cines que se han quejado porque un determinado crítico ha hablado mal de
una película y se han quedado a dos velas. Es algo que puede pasar,
pero en casos muy contados.
¿Qué consejo le daría a alguien que quiera convertirse en crítico de cine?
Parece una perogrullada, pero alguien que quiera ser crítico de cine
tiene que, primero, ver mucho cine, y luego escribir mucho, ya sea para
sí mismo, para enseñárselo a los amigos o para lo que sea. También
puedes seguir a otros críticos para que te marquen un estilo y aprender
unas pautas de cada uno de ellos, pero sobre todo, ver mucho cine. De
1896 en adelante, de todas las nacionalidades y de todo tipo. Y darle
vueltas porque, aunque tú sepas lo que has visto en una película, tienes
que saber transmitirlo. También es importante que la gente entienda lo
que escribes, por tanto, tienes que saber de cine y saber escribir, y a
partir de ahí, lo demás viene rodado. Todo va en función de cómo eres y
de cómo lo cuentas.
Hábleme ahora de sus gustos cinematográficos: sus debilidades, sus fobias, sus preferencias...
Mi director favorito es Orson Welles por una razón muy sencilla: si ves
un plano aislado de una película suya, lo reconoces, y eso lo han
conseguido muy poquitos. Por otra parte, no me cierro a ningún tipo de
estilo, género o nacionalidad. Cuando me gusta una película, me da igual
que sea americana, francesa o española, o que sea de 1940 o de 2015. Sí
que es cierto que me gustan las películas más elaboradas y que no se
basen demasiado en efectos especiales, aunque luego me das la primera
trilogía de 'Star Wars' y la puedo ver diez mil veces. También me gusta
mucho el cine americano de los cuarenta y setenta.
Centrándonos en el cine español, se ha hablado mucho de la gran
cosecha del 2014. ¿Está de acuerdo en que ha habido un salto de calidad o
cree que ya la teníamos?
Ha habido una confluencia de planetas, algo ha pasado. Hacía muchos años
que no salía una sola película como 'Magical Girl' o 'La isla mínima', y
este año han salido dos. Quizá sea porque ha aparecido una generación
nueva de gente que está haciendo las cosas de otra forma y, sobre todo,
que las está haciendo según el gusto del espectador de ahora. Si todo
esto se une y sale bien, pasa lo que ha pasado este año.
Luego está 'Ocho apellidos vascos', que ha recaudado el dinero que hacía
falta. Esas películas son necesarias para que se siga haciendo cine. Si
no, 'Magical Girl' tampoco existiría, por muy barata que sea. Si no hay
cine, ni productores, ni una mínima infraestructura, las películas
buenas y baratas no se hacen. Y este año han confluido las dos cosas. En
España siempre hemos tenido a 'Torrente', pero ahora hay gente joven,
como Carlos Vermut o Alberto Rodríguez, que está empezando y que cuenta
historias que antes no se contaban, ya que durante mucho tiempo el cine
español estuvo lastrado por un determinado tipo de historias.
Y también es importante el día del espectador. La crisis ha conseguido
que una de las cosas más baratas que se pueda hacer fuera de casa un
miércoles sea ir al cine, con lo cual todo eso ayuda. Pero la calidad la
dan los artistas, los cineastas.
¿Podemos decir, entonces, que por fin hemos superado ese "victimismo" que siempre hemos arrastrado?
Yo creo que eso va a seguir. Siempre nos vamos a quejar porque no somos
Estados Unidos, Francia o la India. Nuestro cine siempre ha sufrido una
animadversión importante por parte del público, quizá por implicaciones
políticas, y la gente tiende a criticar lo que tiene éxito, como Javier
Bardem, al que mucha gente no puede ni ver. El espectador español es muy
complicado. Si a partir de lo que ha pasado este último año se consigue
que la gente vuelva al cine, bienvenido sea.
Exceptuando los casos aislados de los que hemos hablado, ¿por qué la
gente va cada vez menos al cine? ¿Es solo una cuestión de dinero o hay
algo más?
Es una cuestión de dinero y, sobre todo, de piratería. Aquí en Alicante
se han cerrado cinco o seis cines que estaban en el centro de la ciudad,
y eso ha perjudicado mucho porque la gente tiene que coger el coche
para ir a un centro comercial cuando antes tenía el cine a tres calles.
El encarecimiento de las entradas también ha perjudicado muchísimo,
porque no puede ser que un miércoles te cobren 4 € por el mismo producto
que un fin de semana te cuesta 8 o 9 €, ahí pasa algo. Y como decía, la
piratería también ha afectado, sobre todo entre la gente joven. España
es el segundo país del mundo donde más se piratea, después de Corea del
Sur, y eso no hay industria que lo soporte. Quizá la del cine no ha
estado tan golpeada como la de la música, que ha estado al borde de la
desaparición tal y como la conocemos, pero indudablemente también se ha
visto afectada.
¿Cómo convencería a alguien que solo consume películas a través de
Internet de lo que se está perdiendo por no acudir a una sala de cine?
El que ha visto alguna superproducción de Hollywood en una pantalla
grande sabe que no es lo mismo que verla en la pantalla de un ordenador.
Entonces, es una cuestión de que vayan alguna vez, y cuando lo hagan,
comprobarán que no tiene nada que ver. A mí me gusta muy poco ver cine
en el ordenador porque pierdes un montón de calidad de imagen y sonido.
Pero para convencer a la gente hace falta algo de lo que no hemos
hablado todavía, que es educación. Creo que el cine debería estar mucho
más presente en el sistema educativo español, desde primaria hasta la
universidad, ya que sirve para explicar casi cualquier cosa, y si desde
pequeño acostumbras a alguien a verlo en pantalla grande, seguirá yendo
al cine.
Parece que las grandes masas se están concentrando en unos pocos blockbusters que se estrenan cada año. ¿Esto es positivo o se está creando una burbuja que acabará explotando?
Eso siempre ha sido así, desde 'Lo que el viento se llevó'. Siempre ha
habido cuatro o cinco películas que han batido todos los récords y que
han ido superándose. Pasa lo mismo que con el cine español: si no
existieran esos blockbusters, Hollywood desaparecería, y con él
desaparecería el Festival de Sundance. Lo que sí se está viendo
últimamente son muchas películas de Marvel, pero bueno, ya pasará y se
dedicarán a otra cosa en cuanto vean que hay otras cosas que también dan
dinero.
¿Cómo ve el futuro de la industria de aquí a, pongamos, diez años? ¿Tienen las salas los días contados?
Creo que va a bajar todavía más el número de salas, pero no creo que
desaparezcan porque siempre habrá chiflados, como yo, que vamos a querer
ir al cine. Se estrenarán pocas películas, pero seguirá habiendo salas.
Lo que sí está cambiando mucho son los soportes, y al final se
consumirá mucho cine en Internet porque es cómodo y barato. El cine como
tal sigue siendo igual que hace 100 años: tú pagas una entrada, entras
en una sala y ves una película. Eso va a cambiar por la irrupción de
Internet, ya que los jóvenes no tienen las mismas necesidades y no
solicitan lo mismo a un espectáculo. Pero seguirá habiendo salas y
filmotecas porque seguirá habiendo gente que quiera aprender cine y ver
películas de todas las épocas. Pero es cierto que la gran mayoría del
negocio se va a ir a Internet, eso seguro.
Precisamente de Internet vamos a hablar ahora. ¿Cómo ha cambiado la
crítica cinematográfica desde la aparición de Internet y, sobre todo, de
los blogs especializados?
Internet ha facilitado y democratizado el mundo de la crítica. Ahora
cualquiera puede escribir una crítica y que le lean desde Chile o China.
Eso ha llegado a mucha gente con ciertas inquietudes a la hora de
escribir o de hacer crítica de cine y les permite tener un soporte que
antes no tenían. ¿Eso es bueno o malo? Si encuentras a alguien con quien
te sientas o no identificado, seguirá siendo igual de bueno que antes.
Lo que cambia es lo que demanda el público que lo lee, pero los jóvenes
sabéis tanto consumir como dar, y eso es bueno para todos.
¿No cree que el hecho de que ahora cualquiera se las pueda dar de
"crítico" desprestigie una profesión que siempre ha estado reservada a
unos pocos?
No lo creo. Si tú entras en alguna página de un presunto crítico y ves
que aquello es un desastre, no volverás a entrar. A ti no te afecta en
nada, una vez que ves algo que no te gusta, no vuelves a entrar y ya
está. No creo que eso desprestigie la profesión de crítico, entre otras
cosas porque no es tanto la profesión en sí misma como la persona que la
ejerce.
¿Y las revistas especializadas, seguirán siendo la principal fuente de opinión o serán sustituidas por Internet?
Van a ser sustituidas, seguro. Una posible solución es que se
especialicen en algo, por ejemplo, en cine de terror. El papel sigue
teniendo esa parte romántica de poder tocarlo, dejarlo y leerlo luego...
Los manuales, diccionarios y libros de texto van a desaparecer, y los
periódicos, donde también hay crítica, van a tener que reinventarse
bastante. Creo que una de las posibilidades es que se conviertan en
semanales en vez de diarios para hacer investigaciones más a fondo y
cosas así, pero la verdad es que está la cosa muy complicada para todo
este tipo de medios.
Y usted, ¿disfruta más escribiendo en su blog personal o echa de menos hacerlo para medios impresos?
La profesión de periodismo, donde entra también la crítica, es muy
bonita. Eso sí lo echo de menos, y es uno de los motivos por los que
tengo mi blog. El oficio no tanto porque es más complicado, aunque
llegará un momento en que tenga que ponerme las pilas. La profesión es
lo que tira de ti, lo que te hace tener una vocación. Es algo que
engancha porque dejas incluso que te "maltraten": al principio cobras
muy poco, luego cobras mucho menos de lo que deberías, los horarios son
infames... En radio igual, si te levantas a las 5 de la mañana para
trabajar es porque te gusta, sino no tiene ningún sentido. En televisión
supongo que será similar, y eso es pesado y difícil, aunque creo que lo
más duro es la prensa escrita. Después de cuatro años haciendo crítica
de cine me cansé un poco, pero probablemente volvería a hacerlo porque
siempre me ha gustado y procuro seguir haciéndolo cuando una película me
impresiona mucho.
¿Suele leer blogs de cine? ¿Alguna recomendación?
No soy muy seguidor porque, como he dicho antes, prefiero ir "virgen" a
las películas. Sí que sigo muchas noticias de cine y de cultura en
general, y también sigo mucho la actualidad y procuro estar enterado de
todo. Leo algún blog de vez en cuando, pero no sigo ninguno en general.
Muchas gracias por concedernos esta entrevista.
Un placer, gracias a vosotros.
Fotos: Manuel Martín-Albo Martínez
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Rafa Burgos
/ "El cine debería estar mucho más presente en el sistema educativo español"
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